domingo, 30 de septiembre de 2018

SOCORRISTAS: LA NATURALIZACIÓN DEL CRIMEN


Neuquén.- El viernes pasado se realizó una nueva marcha reclamando la legalización del aborto. Convocada por los habituales grupúsculos vinculados al feminismo radical, se repartieron tarjetas de contacto de las autodenominadas “socorristas”, promoviéndo paradójicamente el aborto clandestino.

El “socorro” consiste en brindarle un contacto telefónico a una mujer con un embarazo no planificado para persuadirla de realizar un aborto en el ambiente doméstico. Habitualmente se realiza con la droga misoprostol y un manual de uso, publicado por la organización La Revuelta. Detalla que ante eventuales hemorragias prolongadas y fuertes dolores se debe recurrir a un hospital público. Allí el socorro finaliza y se abandona a la mujer a su suerte. Tampoco existe acompañamiento psicológico posterior ante el posible síndrome que genera la acción o contención de algún tipo.

De acuerdo a las distintas denuncias judiciales presentadas en el país y las que se realizan en las redes sociales, las “socorristas” piden a las madres que se realicen una ecografía donde se debe pedir que “no te muestren ni te hagan escuchar nada”. Algunas cobran 500 pesos por una supuesta consulta médica con un profesional afin a la organización y entre cuatro y cinco mil pesos para acceder a las pastillas abortivas.


La propaganda de este grupo constituye un avasallamiendo a los derechos fundamentales del niño por nacer o al menos apología al delito. Estos derechos están consagrados y reconocidos por los pactos internacionales de rango constitucional, el código civil y comercial y numerosas constituciones provinciales.

Esta distribución de tarjetas estuvo acompañada de carteleria cargada de fuerte violencia simbólica. Intentando cosificar al niño por nacer se lo denominó “como una grasita de carne” o “un coágulo que se va por el bidet”.

Según la base de datos de la empresa proveedora del servicio, el número telefónico que figura en las publicidades “socorristas” pertenece a Ruth Zurbriggen, referente de La Revuelta. Declaró públicamente sentir placer por “ver el feto en la bolsa caer”. Aún así es una voz autorizada para hablar de la problemática del aborto, según los medios de comunicación regionales.


Ningún fiscal neuquino ha decidido proceder de oficio, aunque hace algunos años funcionan grupos de estas características en la ciudad. Y las denuncias que se han realizado desde la ciudadania han sido cajoneadas “por cuestiones políticas”, según declararon los denunciantes, que prefirieron mantenerse en el anonimato.

Misoprostol: fatales antecedentes

2016 – En El Bolsón (Rio Negro) fallece Keyla Jones, producto del uso del misoprostol. Había sido suministrado por la médica de guardia de un hospital público, Estrella Perramón, vinculada a grupos de La Revuelta.

2017 – En Cipolletti (Rio Negro) el doctor Leandro Rodriguez Lastra evita la muerte de un niño por nacer y de una joven con un aborto inducido en curso. La joven en cuestión pudo dar a luz a su hijo posteriormente, no denunció al médico y declaró que las pastillas de misoprostol con las cuales realizó el intento de aborto fueron suministradas por la organización La Revuelta. El médico se encuentra procesado por esos hechos.

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